Welcome!

Para abrir nuevos caminos, hay que inventar, experimentar, crecer, correr riesgos, romper las reglas, equivocarse… y divertirse”. Mary Lou Cook

viernes, 30 de diciembre de 2011

Cerrando para volver a abrir…

Llega los días de conclusiones. Balances sobre lo bueno y lo malo, lamentos sobre lo que ya no puede hacerse. El fin de año y las esperanzas, de algunos, renovadas para que el que año que se aproxima sea mejor.
Yo por mi parte, estoy acostumbrada a las comparaciones que, aunque odiosas, se me hacen necesarias para saber que estuvo bien y mal en mi propio termómetro.
El 2011 para mí fue un año de muchas enseñanzas. Pero la más importante, que aunque ya sabía este año y sus vueltas se encargaron de reafirmar, es que Dios y sus motivos para cambiar nuestros rumbos súbitamente siempre son sabios. Hace pocos meses recibí un golpe que creí que me devastaría, pero aquí estoy: de pie nuevamente y disfrutando las consecuencias de ese giro brusco que un día me hicieron dar y que hoy no quiero que se devuelva a su punto de origen.
Y, como si todo formara parte de un hilo mágico, una cosa llevó a la otra. Mis metas, aunque siguen siendo básicamente las mismas, se han transformado hacia bases más aterrizadas: entendí que ser reconocida no es mi prioridad, sino poder vivir de mis letras y la profesión que amo. Es inevitable sentir en cada poro la sensación de crecer, se no ser ya la misma de antes, pero sé con certeza que a respuesta es la misma: la esencia se mantiene y la base va evolucionando…
Ese mismo hilo me ha conducido al plano personal, en el que también sigo aprendiendo. Hay cosas que me dejan estar más cómodas y otras con las que no lo estoy tanto, pero sigo convencida de que pocas cosas son capaces de quitarme la paz. Me estoy enamorando todos los días de la vida y de las pequeñas cosas que me brindan felicidad.
Por lo que doy gracias cada año, es por la gente maravillosa que se atraviesa en mi camino y la que ha permanecido ahí desde hace largo tiempo. Mi familia, aunque a veces me desespera, es un pilar sin el cual me derrumbaría y siempre les daré gracias por lo que han hecho de mí y por mí. Mis amigos aunque muy pocos los verdaderos, son la familia que escojo todos los días y que me hace sentir afortunada por contar con ellos y su luz, la luz de las personas que quieren estar contigo de verdad y con las que sabes que puedes contar siempre.
Pero lo más importante…cada año doy gracias porque mi capacidad de soñar sigue intacta, permitiéndome recordar los motivos por los que me levanto a diario. Y más que el cumplimiento de los que ya tengo, por lo que trabajo siempre, pido para el 2012 licencia para que los nuevos lleguen de la mano de los cumplidos y que  el límite siempre sea el cielo…

Que el 2012 les traiga eso: licencia para poder soñar y ser felices. Para que los visualicen todos los días y se convenzan ustedes mismos de que los cumplirán. De regalo les dejo una imagen que se convirtió en la visualización de uno de mis sueños: En el futuro, no será la Rana René mirando Nueva York, sino quien esto escribe mirando el horizonte y pensando en el siguiente paso.


miércoles, 30 de noviembre de 2011

Un año después...

Muchas veces pareciera que los días se nos van lentos y tenemos la sensación de estar detenidos en el tiempo, así como en otras ocasiones estamos convencidos que las 24 horas de cada día se han reducido y se pasan en un abrir y cerrar de ojos. Esa última sensación me golpeó hace varios días y me hizo reflexionar en el último año que he llevado a cuestas.
La semana pasada confirmé que el 23 de noviembre y yo estamos algo confabulados. Ese mismo día el año pasado pisé por primera vez como periodista de sus filas la sala de redacción de El Heraldo. Todo un sueño para los periodistas de mi región que anhelan trabajar en el diario más leído de varios departamentos y un referente de nuestra ciudad a nivel nacional.
Una blusa blanca, un ‘jean’ oscuro para no parecer demasiado formal y mis mejores zapatos. Eso llevaba puesto, lo recuerdo bien. Por dentro, el anhelo de sentarme por primera vez a escribir una nota encabezada con mi nombre y verla publicada al día siguiente. La presencia en el consejo de redacción de ese día, todo lo recuerdo perfectamente. Hasta que comenzaron a explicarme lo que haría ese día: las breves.
Para quienes no lo saben las breves, o también llamados balcones, son notas pequeñas que van al principio de una página. Notas de agencias, eventos y cosas varias. Sin firma, por supuesto.
 
-Are you kidding me? ¿Vengo de otro medio para hacer esto? Fueron dos de los pensamientos que se cruzaron por mi cabeza.

-No te preocupes- Interrumpió mis pensamientos la voz de la practicante, que me explicaba el proceso de trabajo y el software en el que se redactaban las notas. –Esto es solo mientras te ajustas, en un par de días te mandan a la calle.

Fue entonces cuando recordé que todo en esta vida se trata de confianza y por más que hubiera trabajado en otros medios antes, para ellos era una completa extraña y necesitaban probarme. Lo hice, trabajé duro. En menos de lo que canta un gallo ya estaba en la calle haciendo notas, respirando el aire de las buenas historias y adentrándome más a los mundos que me fascinaban.
Hoy, un año después, no recuerdo cual fue esa anhelada nota encabezada con mi nombre que escribí aquí y me arrepiento de no haberla conservado en físico. Sin embargo, he conservado muchas otras cosas que han pasado en mi vida en el último año, en el trabajo y en mi vida.
Algunas algo dudosas, como la seguridad de que ya no soy dueña total de mi tiempo y que me moveré al ritmo de lo que ocurra en el país y el mundo. Otras amargas, como la seguridad de que no todo el mundo trabaja para obtener lo que tiene y que lo único que hacen estas personas para ganarlo es ir por la vida besando pies, cosa que ni en el más loco de mis pensamientos estoy dispuesta hacer.
Sin embargo, uno termina de sacar conclusiones para darse cuenta lo bueno, aunque a veces se esconda, está ahí. Amigos –pocos, pero suficientes- experiencias de vida y, en especial, la satisfacción de hacer lo que amo y creo correcto cada día de mi existencia es lo que me mantiene en pie, luchando por lo que mi corazón y cabeza me dictan.
365 días atrás me quejaba de muchas cosas sobre las que hoy tengo claridad. Quise aferrarme a alguien imposible lloré mucho, pero entendí que seguirlo persiguiendo era una pérdida de lágrimas y tiempo. Hice un viaje que me esperó al regreso con sorpresas y aquí estoy. Más vieja. Con algunas canas (es en serio) y peleando con los gorditos de mi abdomen.  Descubriendo eso que llaman ‘una relación’. Equivocándome. Tropezando. Siendo yo.
Pero lo más importante, un año después, es que sigo escribiendo mi historia con la misma pasión de siempre, la que me dice que a veces, aunque el sol se esconde por mucho tiempo, luego sale para brillar con fuerza. 

Y cada 23 de noviembre sigo recibiendo noticias que me emocionan el corazón…

domingo, 27 de noviembre de 2011

Retomando...

Sí, yo sé. Últimamente no pasó por aquí y tengo esto abandonado. Pero no es por gusto. Más de una vez he querido sentarme a plasmar lo que pasa por mi cabeza aquí, pero he descubierto que en ciertos momentos es mejor quedarse callado y solo gritar. Pero aquí estoy, prometiendo retomar el hábito de escribir sobre las cosas que veo mientras voy caminando. Y hoy me encontré con que mi vida personal es del interés de más personas que las que creía y no precisamente para bien. El punto es, que aunque sea difícil respirar y hacerse la de la vista gorda, estoy dispuesta a ignorar a todo el que lo amerite. Sin embargo nunca podremos evitar que la gente hable de nosotros. Esa, queridos amigos, es la prueba de qué tan importantes somos para el mundo y de qué tan triste es la vida de las personas que no tienen nada mejor que hacer que hablar del otro. Son dignos de toda mi lástima.

domingo, 7 de agosto de 2011

Cuando los sueños se cumplen...

Todos los periodistas tienen personajes que morirían por entrevistar. Gay Telease, Madonna, Michelle Bachelet, mi lista realmente no es muy larga, pero sí muy diversa.
Y en medio de esa lista, estaba un sueño que quise cumplir para cerrar una etapa, que comenté en el post ¡Que pereza ser grande!: entrevistar a Luis Fonsi. El asunto es que lo haría no como la fan, sino como la periodista que siempre ha seguido sus pasos y que necesitaba cumplir un reto. 
Prometí contarles mi experiencia y debo admitir que pocas veces he estado tan nerviosa como ese viernes 29, esperando en el lobby del hotel. Aunque estaba rodeada de gente conocida, me temblaban hasta los pensamientos. ¿Se acordará de mí? ¿No le incomodará que esta chica, que el siempre ha visto como una niña tras sus pasos, ahora esté entrevistándolo?
Llegó el momento y tras subir varios pisos, la puerta se abrió. Un saludo normal pero la sensación de conocernos desde siempre me invadió. Mientras hacía las primeras entrevistas me miraba tratando de descubrir porque le era familiar, y me lo preguntó cuando nos sentamos a conversar. 
-¡Yo sabía que tu cara era conocida! ¡Como has crecido, y que orgullo que ahora seas periodista!- Esas tres frases me desarmaron. Tenía ganas de abrazarlo, pero hacerlo suponía perder el norte de mi labor en ese momento y solo me limité a decirle que estaba muy feliz de poder estar ahí. 
Comenzó la conversación y después de la primera pregunta se dispersaron los nervios. No existía nadie más en ese momento, solo la complicidad de sus respuestas y las sonrisas que salieron de ese diálogo que era la primera parte de la materialización de un sueño. 
La segunda parte es la que dejo a continuación: la entrevista finalmente publicada en El Heraldo. Como dije hace unos días: con fe y un poquito de trabajo los sueños se cumplen. Este es uno de los míos, me tendrá sonriente por mucho tiempo...


Con o sin Mundial, Barranquilla es una fiesta: Luis Fonsi

Josefina Villarreal

Hacía tres años Luis Fonsi no pisaba suelo barranquillero y llegó en medio del revuelo por el Sub-20. Eso, y el ambiente con el que fue recibido por sus seguidores, hicieron sentir que el tiempo no había pasado y que la admiración por su música sigue intacta.

El boricua, que estuvo en la ciudad para promocionar Tierra Firme, su nuevo álbum, compartió una concurrida firma de autógrafos organizada por Radio Tiempo, a la cual asistieron más de 600 personas y dio a conocer a su público sobre las novedades de su vida, que se están dando en la parte profesional y también personal, con la llegada de su primer hijo que, según anunció hace una semana, nacerá en enero.

A EL HERALDO le contó que escribió más de 120 canciones para el proyecto de su disco y además habló de fútbol, canciones, su dulce espera y la promesa de una visita con su gira de conciertos a Colombia.

Tres años sin venir y llegó en medio de un ambiente mundialista, ¿cómo fue la bienvenida?
Excelente. Siempre he sentido que en cualquier circunstancia esta ciudad está de celebración. Es un público muy animado, caluroso y la verdad es que con o sin Mundial uno se siente de fiesta, hay un ambiente increíble.

¿Fanático del fútbol?

Sigo a varios equipos y el fútbol es un deporte que ha despertado mucho interés en mí en los últimos años. No es un deporte que me crié practicando, pero viajando tanto a países que mueren por el fútbol es inevitable contagiarse.
El nuevo disco se llama ‘Tierra Firme’. ¿Solo hasta ahora la pisas? ¿No era así antes?
No lo había visto de esa manera, pero simplemente creo la vida siempre es un sube y baja y uno aprende algo nuevo todos los días. Lo que sí puedo decir es que a nivel musical estoy en un nivel muy estable y a nivel personal ha habido muchos cambios en mi vida, pero gracias a Dios he llegado a un lugar donde siento que puedo expresarme con mucha transparencia.

¿Siente presión por superar el éxito de ‘Palabras del Silencio’ que fue muy significativo en tu carrera? 
Palabras del Silencio fue un disco muy importante, pero siento que este, musicalmente hablando, es mucho mejor. A la hora de hacer un disco creo que lo que uno tiene que hacer es agarrar ese impulso del álbum anterior y usarlo a favor. Veo como algo muy positivo que la gente me ha abierto un camino muy importante, ahora lo que hay que hacer es mantenerlo abierto.

El álbum tiene de todo un poco: canciones rítmicas y las románticas que lo han hecho popular ¿Así es usted siempre, un día romántico y otro rockero?
Hay un poquito de todo. A nivel musical hay un rockero, un rumbero y un romántico dentro de mí. Yo soy así, siempre me han gustado los temas románticos pero darles un toque un poco más agresivo. Me gusta el tema rítmico para romper con el romanticismo, para animar. Es algo que siento y sale de forma muy natural. Todo está en su lugar porque es lo que siento.

En los agradecimientos del disco dices que tu público es tu ‘Tierra Firme’. ¿Sientes que sigues manteniendo una relación cercana con ellos?
Nuestra relación ha crecido muchísimo. Hemos madurado y ha sido muy bonito cómo el público se ha ido sumando y me ha ido conociendo más. La tecnología nos ha ido acercando y hay una globalización que hace que hoy las fans de México se comuniquen con las de España y de Colombia, es como una familia.

Colombia nunca ha tenido una gira de Luis Fonsi, ¿Vamos a verla pronto?
Eso es una asignatura pendiente. Lo tengo más claro que el agua y por algunas razones solo se han hecho presentaciones pequeñas pero no una gira completa de poder visitar diferentes ciudades y créeme que de esta gira no pasa. Me imagino que será alrededor de marzo del próximo año. Este año no, porque ya tenemos el calendario lleno. Enero lo tomaré libre, porque estaré recibiendo una sorpresa, y ya a partir de febrero empiezo otra vez.

Hablando de esa ‘sorpresa’ que es su bebé, al público le alegró mucho la noticia, pero ¿por qué decidió salir a hablar claro de ese tema y no esconderlo?
Creo que esta es una noticia tan personal e importante que tenía que salir de mi. La alegría y la emoción es tanta que es difícil guardarla. Esperé hasta el momento correcto para hacerlo y lo hice a través de mi Twitter, donde escribo y básicamente es un mensaje de amigo a amigo, más allá de un comunicado de prensa para la gente que me ha visto crecer y va a ver una nueva etapa de mí. Es más importante que cualquier cosa que pueda lograr en mi carrera.
Por Jeniffer Varela Rodríguez
jeniffer.varela@elheraldo.com.co

martes, 2 de agosto de 2011

Una adicción de paso firme…

“Dale a una mujer los zapatos adecuados y será capaz de conquistar el mundo”. 




Creo que jamás estaré más de acuerdo con nada ni con nadie como lo estoy con esta frase de Bette Middler. En una sola línea, esta actriz y cantante resumió perfectamente una pasión que persigue a la mayoría de las mujeres del mundo y por lo cual somos condenadas casi a muerte por los hombres.

Ser adicta a los zapatos es lo más superficial y materialista de mí, es verdad. Pero también es cierto que las mujeres que estamos casi obsesionadas por ese perfecto complemento de cada vestido nos fijamos más que en colores y tacones. Las mujeres adictas a los zapatos compramos arte.

No estoy muy segura de donde proviene mi gusto excesivo por los zapatos que junto con mi amor por las carteras forma una dupla como para acabar cualquier bolsillo. Puede que mi infancia tenga algo que ver debido a que en ella tuve que usar botas ortopédicas la mayoría del tiempo y las sandalias bonitas no eran parte de mi vestuario diario.

Pero como no soy sicóloga ni pretendo buscarle una explicación a ese cosquilleo que me da en las manos cada vez que estoy frente a un lindo par de zapatos, más bien dedicaré este post a decir que entiendo con el alma a las mujeres que han sido acusadas de materialistas, interesadas o superficiales por confesar su amor a este accesorio, que para nosotras no es complemento, sino base.

Sarah Jessica Parker y su ‘alter ego’ Carrie Bradshaw,  Victoria Bechkam, Jennifer López y casi todas las estrellas que conocemos son adictas a los zapatos. Sin miedo a exagerar, puedo decir también que el 70% de las mujeres lo somos. Quienes no lo son, debe ser porque no han experimentado la confianza, seguridad y el aire de sofisticación que da caminar por la calle con un buen par, de tacón o suela baja, ante la mirada de todos.

Los zapatos hacen que un vestido sencillo se vea perfecto. Hacen que una mujer bajita gane centímetros y confianza. Dan poder. Son terapéuticos y, como me ocurre a mí con los zapatos rojos, tienen la habilidad de alegrarte el día. Son la forma de contar una historia de la moda que, afortunadamente para nosotros, viene ahora en texturas más allá del cuero y colores que superan la paleta del negro. blanco, ‘nude’ y rojo.

Sí señor, ¡que vivan los zapatos! y que vivan los hombres que no critican este amor de las mujeres. Usted señor amigo, novio, papá, esposo o hermano que está leyendo este post: aprenda que este no es un enemigo al que hay que ponerle resistencia. Tome ejemplo más bien de hombres como Christian, Manolo, Roger y tantos otros que en vez de hablar en contra de nuestro amor lo han aprovechado para llenar sus bolsillos, darnos a nosotras más razones para ser felices y a ustedes, opciones para llegar a nuestro corazón.

Por algo no exagero cuando digo que me casaría con el hombre que ofrezca llenar mi closet de zapatos Louboutin. Altos, de preferencia…

domingo, 24 de julio de 2011

Una niña buena

Ponte siempre zapatos, no hagas ruido en la mesa, usa medias veladas…

Esa era la lección que nos daba Shakira a las niñas de la época, llamando más bien a la rebeldía que a otra cosa. En ese entonces (cuando ella tenía el cabello negro y no sabíamos que se movía como una licuadora) tenía unos 6 años, pero el tema de las niñas buenas vino a inquietarme más bien después, cuando me di cuenta que mis conceptos son un poquito diferentes a los de la inmensa mayoría.

Creo con firmeza que el concepto de la ‘niña buena’ está sobrevalorado. Esas mujeres que nos pintaron alguna vez que no se meten con nadie, siempre dicen y hacen lo correcto, tienen un novio de toda la vida y no son capaces de matar ni una cucaracha simplemente no pueden existir.

Admitámoslo: todas somos malas de vez en cuando. El problema está en que nos hemos dejado llenar la cabeza de los moralistas que abundan por ahí (y que terminan siendo los más sucios de todos) y vivimos prevenidos con lo que hacemos, decimos, comemos, cantamos, los tipos que nos tiramos y la ropa que nos ponemos.

Por trillado que pueda sonar ¿Qué importa lo que digan los demás? Hace tiempo decidí que a mi me tiene sin cuidado y por eso hago lo que quiero, digo lo que me parece sin anestesia, como lo que se me da la gana, canto lo que siento, me tiro al que me gusta y me visto según me sienta en el día.  No es tan difícil, para lograrlo hay que volver nuevamente a un ejemplo de Shaki y hacerse la ‘Loca’. Mi vida es mía y si a alguien no le parece, que busque otra a quien molestar.

El rótulo de niña buena hace rato lo boté. Es más, creo que nunca lo tuve. Pero no porque sea una perra desgraciada a la que no le importan los demás, sino porque entendí que este concepto está errado. Para mí las niñas no deberían preocuparse tanto por ser buenas, sino porque sus palabras y actos sean consecuentes con sus pensamientos, que sean fieles a sí mismas.

No nos preocupemos por ser niñas buenas, busquemos más bien la forma de disfrutar de un cómodo punto medio. Seamos correctas con nuestros ideales, pero démonos la libertad de pensar sin remordimientos, de eliminar nuestros prejuicios y de vivir la vida, que al fin y al cabo es lo más importante.

Seamos inteligentes e instalémonos en el medio. No se les olvide que, a pesar de todo lo que digan de ellas, Mae West estaba totalmente en lo cierto cuando dijo que “las chicas buenas van al cielo, las malas a cualquier parte”. Tomen ustedes un poco de la parte mala y disfruten el viaje. 


viernes, 22 de julio de 2011

Para no perder la costumbre

Estamos en la onda fonsística, porque en una semana(y les juro que acabo de caer en cuenta, como a quien le cae una piedra en la cabeza) estaré nuevamente junto al hombre que me hace reír, que adoro abrazar y que me ha acompañado por tantos años con su música. Vuelve después de 3 años y yo siento de nuevo como si lo fuera a ver por primera vez. Pero esta vez será más especial y más profesional. Cumpliré uno de mis sueños profesionales al entrevistarlo, tenerlo en frente no como la fan que lo ha adorado durante 12 años sino como la periodista, ¡la profesional que va a lucirse!

En lo que llevo en los medios de comunicación -que vienen siendo unos cinco años- he hecho cuestionario dos veces, dependiendo de lo que me produzca el personaje a entrevistar. Con Fonsi solo he pensado en la forma como me verá cuando entre por la puerta y no le pida una foto sino una entrevista. Pero es un reto del que saldré airosa, como la profesional que soy. De eso no les quede duda. 

Estaré muy fonsística de aquí al 29 y por supuesto les contaré los detalles de la aventura que ya no será aventura, sino una ‘asignación especial’. Por ahora, para no perder la costumbre, les dejo el video de su presentación ayer en los Premios Juventud. Cabe anotar que ese corte de pelo le queda perfecto, le diré que no se lo cambie nunca!


jueves, 7 de julio de 2011

Poniéndome cursi...

Lo admito, me pegó fuerte. Ayer, como todos los días hice bromas sobre el asunto pero la envidia, que es algo inherente a los seres humanos y que aparece por más que queramos pelear con ella, no permite alegrarme del todo por esto.

No me malinterpretes, estoy feliz por ti. El problema aquí es que la vida sigue recordándome que tal vez pude haber sido yo, aunque no estoy muy convencida de querer tomar ese lugar. Pero la duda me mata y sigo preguntándome que hubiera pasado si…

Si tal vez hubieras llegado antes.

Ya no importa, llegaste ahora y planeo disfrutarlo sin remordimientos, pero con límites. Con ese límite que me dice que no me perteneces sino a ratos y que solo eres joya prestada, que tengo que devolver después de haberla usado igual que hacen las actrices de Hollywood con las joyas que llevan a la alfombra roja después de habérselas mostrado al mundo entero. Pero ahí entra otro problema más grande, porque ni siquiera puedo mostrarte.

Si, estoy feliz por ti, pero estoy algo triste por mí. Porque no puedo felicitarte como quisiera, dándote un abrazo como ese que nos dimos y que hizo que tu perfume se quedara en mi memoria por siempre. Con un beso de esos que me dijo que querías que me quedara ahí, al menos en ese instante.

No puedo decírtelo a la cara porque pensar en mí ahora sería arruinar un momento tuyo, con ellos, de ustedes. Un momento que no me pertenece y del que no puedo ser tan egoísta para apropiarme. Así que lo diré aquí: ¡felicidades!  Deseo de todo corazón que Dios ilumine tu vida y que te dé lo mejor que hay en ella. Así también le pido que te mantenga a mi lado así sea de lejitos, para que yo pueda verte y saber que, en el fondo, ese también es tu consuelo…



martes, 28 de junio de 2011

¡Que pereza ser grande!



Anoche, hablando con una de esas amigas con las que uno habla de todo a la hora que sea, comentábamos una etapa muy bonita de mi vida que voy a tener que ir dejando atrás por culpa de mis obligaciones laborales, que no me permiten estar tan presente como quisiera o debiera.

Quienes me conocen en persona, o se han dedicado a leerme en Twitter al menos durante una semana, saben que soy fan de Luis Fonsi desde hace mucho. Sí, grandecita, 22 años y todo, pero lo admito: es el único hombre al que no me da pena dedicarle mis estados de Facebook, escribirle cosas en Twitter así no las lea. Al que le gasto plata cada vez que viene sin importar que al día siguiente amanezca sin un peso y al que apoyaré en cada paso de su carrera hasta el final de mis días. Fin de la historia.

El caso es, que con la llegada de un nuevo disco de Fonsi (por cierto, cómprenlo porque está buenísimo), han llegado nuevamente las responsabilidades que tengo hace años como coordinadora de su club de fans en mi ciudad: actualizar redes sociales, enviar correos, contestar y hacer llamadas, reunirme con otras niñas. Cosas para las que ya no tengo tiempo y que a la vez hacen que brote de mi lado más maduro una vocecita que me dice que ya estoy grande para eso.

He ahí un mal punto de ser grande. Porque ahora, con mi trabajo de periodista de un diario serio y respetado –si tiene algún comentario sobre el trabajo de El Heraldo puede buscar otro lado donde escribirlo porque este blog no es de ellos sino mío, gracias– debo dejar de lado esas cosas que, admito, ya me da hasta pena decir en voz alta. Comencé a sentir vergüenza el día que dije hace tres años ser “coordinadora de su club de fans” frente a mi jefa de ese entonces, en otro periódico, con una voz de orgullo que fue compensada por la falta de palabras de ella y la mirada lastimera que me regaló. .

Decidí entonces no gritarle eso al mundo nunca más, pero continuar a la cabeza de todo lo que tuviera que ver con Fonsi en mi ciudad. Pero por estos días también tengo que pensar en comenzar a entregar las llaves. Próximamente él estará en la ciudad y yo tendrá que delegar muchas cosas, así siga de cerca el proceso. No podré perder un viernes del hotel a la emisora, de la emisora a la firma de discos. Ahora la cosa será más profesional, porque será Jeniffer la periodista la que estará en los eventos, la fan tendrá que contenerse bastante esta vez.

¡Que pereza ser grande!, me dijo ayer mi amiga cuando le conté todo esto que estoy escribiendo ahora. Porque cuando eres grande, vienen las facturas, las obligaciones, los cócteles aburridos y el sueño que te reclama cuando no duermes las horas que deberías.

¿Para esto queríamos crecer? Pensar que todos anhelamos la etapa de independencia desde niños, solo para darnos cuenta unos años después que esa libertad es relativa: solo cambiamos de amos dejando a un lado a nuestros padres y convirtiéndonos en esclavos del trabajo, el estudio y las obligaciones.

No entiendan esto como una queja de alguien que no acepta su realidad. Puedo decir con seguridad que estoy feliz con las cosas que he logrado en esta etapa, pero no podía entrar a una era sin llorar un poco la anterior, y mi forma de llorar es escribirlo para terminar de sentirlo. Ahora, después de los clubes de fans, las reuniones y los grupos viene otra época: la de cosechar los frutos de lo que logré entonces. Pasaré a ser una especie de asesora que sabe de todo un poco y que es consultada cuando se requiere, sin que eso signifique que voy dejar de querer a Luis Fonsi y todo lo que signifique su nombre. Entiendan algo: esto no es una fiebre, es un sentimiento que me acompañará por siempre, así tenga 85 años.

Que pereza ser grande y prometo que es la última vez que lo diré así. Como dice mi mamá: “unas por otras”. Seguiré caminando hacia delante porque mirar atrás casi nunca tiene gracia y mientras lo hago, me quedan muchos recuerdos bonitos de las locuras hechas, aunque ahora vengan otras con una ropa un poquito más seria. Algo así como pasar de las sandalias bajitas a los tacones, del jean al pantalón clásico. 

lunes, 6 de junio de 2011

Calido y frío - Franco de Vita ft. Santiago Cruz

La música definitivamente es una de las cosas que más me llena. Hoy tengo el placer de presentarles a un artista que me hizo primero quererlo a él y luego a su música. Es una de las personas más especiales que se me ha cruzado en el camino en los últimos tiempos y el hecho de que esté compartiendo con semejante maestro en su nuevo material es suficiente para que ustedes también se den la oportunidad de escucharlo. Con ustedes, Santiago Cruz!

domingo, 5 de junio de 2011

Es complicado...para que me conozcan!

Lo que leerán a continuación lo escribí hace ya varios meses. Fue un momento en que necesitaba escribirlo para terminar de sentirlo y no será la primera vez que mi teclado sea una terapia. Lo pongo a manera de introducción para que sepan más o menos a que atenerse cuando entren aquí...

Es complicado...
A veces las cosas tienen que pasar para darnos cuenta de lo que no queremos hacer en la vida. Siempre he sido de quienes creen que no hay que estrellarse contra la verdad para verla, porque no tienes que morirte para saber que es la muerte, pero a veces es necesario ir en contra de todo y de todos para que al final llegues a la conclusión de que eso no es lo mejor para ti.

Y si no es lo mejor, ¿Por qué rayos es tan difícil dejarlo? Esa es una de las preguntas que le haría a Dios si algún día tuviera el privilegio de hablar con el. ¿Que pasa con esos vicios de la vida a los que a veces no les encontramos gracia, pero que no queremos soltar?

Hace algunos meses podría haber respondido esa pregunta con un “eso es para gente que no sabe lo que quiere”. Pero he descubierto en varias ocasiones que somos esclavos de nuestras palabras, por lo tanto puedo saber lo que quiero pero no poder deshacerme de algo que no quiero.

Sería tan sencillo como caminar hacia esa persona y decirle: “¿Sabes una cosa? He descubierto que me haces daño y que no deberías estar en mi vida”. Sin embargo somos complejos por el simple hecho de ser humanos y la cosa es mucho más complicada que ir sacando gente de la vida como quien le saca las verduras a la sopa.

Todo esto puede sonar raro y hasta confuso, pero necesitaba escribirlo para terminar de sentirlo. Decir que se me había olvidado como podemos ser tan humanos para caer varias veces de frente a los mismos errores. Como nuestro corazón no se conecta con la cabeza y decide que puede jugar de nuevo el mismo juego tonto de querer.

Pero hoy he decidido que aunque duela aceptarlo, hay cosas que simplemente no podemos tener. Y que mi vida no puede ni va a detenerse por otro obstáculo, aunque mi corazón me diga que si. Ya está bueno. Ahora viene la parte que duele, pero ya no hay más que hacer. Cerrar los ojos, respirar profundo y arrancar la curita para ver que se viene con ella. Ojala todo lo malo, ahora que se está acabando el año. Ojala con el, te vayas tu…. 

El primero...

Siempre es difícil comenzar, pero en algún momento debemos tomar el impulso y dejarnos llevar por lo que nuestro instinto (o en este caso nuestros dedos), nos digan. Por eso hoy he decidido que de una vez por todas esta periodista comenzará a escribir más y no solo noticias. 
En este lugar, que espero llevar como se debe cuando aprenda a configurarlo y que ojalá se vuelva el lugar de donde salgan muy buenas conclusiones, dejaré mi corazón si así lo siento. Por favor, tratenlo bien. 
Mujeres, niños y sobre todo hombres pasarán por aquí muy a menudo. Será lo que veo, lo que vivo. Lo que me guste y lo que no. 
Pasen, acomódense y ojalá disfruten su estadía...
Jen!